Javi, mecánico de 25 años, avisa del cambio en los talleres: "Faltan profesionales que sepan de electricidad"

La llegada de los coches híbridos y eléctricos está cambiando el trabajo en los talleres y obliga a los mecánicos a ampliar sus conocimientos en electromecánica

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Redacción El Blog Salmón

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Javi López tiene 25 años, vive en San Vicente y trabaja como mecánico en un concesionario oficial de Alicante. Según cuenta en El Español, lleva seis meses en el puesto y ya ha detectado la grieta del sector: la brecha entre la generación que aprendió mecánica pura y la que tiene que manejar electromecánica. Una cifra para hacerse idea: en su ciclo superior de automoción, "un mogollón de gente" se apunta cada año, pero al final "acabamos siendo siete personas" tituladas. El abandono entre los alumnos es elevado, según su experiencia; el graduado, minoría.

El caso, con sus cifras exactas. Javi compaginaba el trabajo con el ciclo superior de automoción en modalidad semipresencial. En su entorno existen diferentes categorías: un oficial de tercera parte de unos 1.500 euros, un oficial de primera ronda los 1.700 euros, y un jefe de taller se sitúa en torno a los 1.900 euros, a los que pueden sumarse complementos vinculados a la actividad del taller. Sin sentimentalismos: las dos cosas son ciertas a la vez: hay empleo y hay salario, pero la formación no siempre consigue cubrir las necesidades de profesionales cualificados del sector. "No hay dificultades como tal" para acceder al empleo, señala Javi; lo que falta es "la salida laboral".

La grieta que no es anécdota. Javi pone el dedo en la llaga de la formación: las asignaturas "solo se te guardan durante un año", lo que castiga a quien necesita compaginar los estudios con un empleo. A esto se suma cierta distancia entre lo que se aprende y lo que luego se encuentra en el taller, y un error de expectativa frecuente: "A mucha gente le gustan los coches, pero no la mecánica. Entonces, entran con una idea y se desilusionan porque son dos cosas totalmente diferentes", apunta. Su experiencia apunta a que parte de los alumnos abandona antes de llegar al taller, mientras que el sector sigue demandando profesionales con formación específica.

El contexto, con la transición eléctrica al fondo. A la falta de relevo se suma la transformación tecnológica del sector. Los vehículos actuales incorporan cada vez más sistemas electrónicos; los híbridos y eléctricos obligan a ampliar conocimientos. "La generación anterior se queda obsoleta en cuanto a todos los conceptos de electricidad y mecánica juntos", explica Javi. "Aunque sean coches eléctricos tienes que saber de electromecánica", afirma. Como advertía El Blog Salmón al analizar si es el mejor momento para comprarse un coche eléctrico y al retratar las claves del coche eléctrico que la mayoría no se había planteado, la transición hacia el vehículo eléctrico supone un cambio estructural para el sector. La evolución tecnológica también está obligando a los profesionales de la reparación a incorporar nuevos conocimientos, especialmente en electromecánica.

Javi reivindica que el salario guarde relación con la responsabilidad del trabajo. "Al final tenemos la misma responsabilidad que un cirujano. Quiero decir, al final si te cargas algo no haces algo bien de un motor, puedes cargarte una familia entera", afirma. La reparación de vehículos está directamente relacionada con la seguridad, por lo que determinados errores pueden tener consecuencias graves. Pese a ello, reconoce que trabajar en un concesionario oficial ofrece condiciones especialmente buenas: "La casa oficial es donde mejor se está. Todo el mundo lo dice". Y el horizonte de Javi pasa por especializarse en vehículos híbridos y eléctricos, sin descartar montar su propio negocio o estudiar ingeniería automotriz.

Para quien se reconozca en el caso, el paso siguiente es claro: formarse y especializarse en híbridos y eléctricos a medida que el sector incorpora estas tecnologías, y facilitar que la formación pueda compatibilizarse con quienes ya trabajan. La transición no eliminará al mecánico, pero sí está cambiando las competencias que necesita. El oficio evoluciona, no se apaga.

Imagen | Gustavo Fring (vía Pexels)

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