Charo Gandia, experta en viviendas tradicionales, detalló hace unos días en una entrevista con La Vanguardia cómo exprimir al máximo los metros disponibles antes de lanzarse a la costosa aventura de encargar una ampliación. Un simple cambio de distribución y la integración de patios o pasillos pueden ahorrar una factura de varios miles de euros que muchos hogares simplemente no pueden asumir.
Os ponemos un caso común que seguro que conocéis más de uno: se hereda una vivienda de pueblo y esta cuenta con pasillos interminables, habitaciones minúsculas y plantas vacías. ¿Qué hacemos? ¿Nos mudamos? ¿Nos pillamos el solar de al lado para ampliar? "Antes de pensar en construir más, hay que olvidarse por un momento de la distribución existente y mirar la casa desde cero", explica Charo Gandia, arquitecta especializada en rehabilitación, al citado medio español. Su receta pasa por estudiar detalladamente dónde entra la luz y qué papel juegan los espacios infrautilizados antes de firmar ningún cheque a la constructora.
Metros fantasma. El recorte más jugoso no está en buscar el azulejo más barato del catálogo. Reordenar los recorridos y otorgar una doble función a las estancias permite esquivar la temida ampliación estructural. En concreto, añadir apenas 40 metros cuadrados para sacar un dormitorio extra obliga a levantar cimentaciones, cerramientos y cubiertas. "Si trabajamos con costes que actualmente pueden rondar los 1.800 o 2.000 euros por metro cuadrado, esos 40 metros cuadrados pueden acabar suponiendo aproximadamente entre 72.000 y 80.000 euros adicionales de obra", sentencia Gandia.
Los distribuidores sobredimensionados (el hall, en la jerga) y los interiores que acaban operando como trasteros pueden el principal quebradero de cabeza de una casa. A veces, basta con adecuar un patio para cambiar por completo cómo ves el lugar. "Una buena distribución no hace que la casa tenga más metros, pero sí consigue que prácticamente todos trabajen a favor de quien vive allí", destaca la experta.
Jarro de agua fría
Y es que meterse en obras de nueva planta en 2026 no es para todo el mundo. Construir cada metro cuadrado en España ha alcanzado los 1.470 euros de coste medio, de acuerdo con los últimos datos de la industria promotora. Si a eso se le suman honorarios técnicos, impuestos y calidades medias, el precio final vuela. Por su parte, la asfixia general del mercado actúa como presión añadida: tal y como recoge El Blog Salmón en sus últimas previsiones inmobiliarias, alquilar será un 10% más caro este año y comprar subirá otro 7%. Ante este escenario asfixiante, rehabilitar con inteligencia lo que ya se posee puede ser una alternativa para el ahorrador medio.
La buena noticia es que la Administración movió ficha para intentar suavizar el coste de las rehabilitaciones. Enmarcado en el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, el Gobierno contempla ayudas para determinadas actuaciones de rehabilitación de viviendas, con cuantías que pueden alcanzar los 18.000 euros por vivienda en algunos supuestos vinculados a la accesibilidad y al grado de discapacidad. Las ayudas dependen del tipo de actuación y de los requisitos establecidos por el programa, por lo que no existe una subvención general de esa cantidad para cualquier reforma interior.
Imagen | Tima Miroshnichenko (vía Pexels)
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