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Internet genera déficit en la balanza comercial ¿qué políticas tenemos para corregirlo?

Internet genera déficit en la balanza comercial ¿qué políticas tenemos para corregirlo?
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Tal y como vemos en el post anterior, tenemos dos componentes negativas en la balanza comercial con un déficit de 4.900 millones de euros en las contribuciones al PIB de internet. La primera, en las importaciones de equipos, que ahí tenemos la guerra perdida de antemano, al menos a corto plazo. No podemos competir con Asia en fabricación de componentes, por lo que entremos en el segundo punto, el déficit comercial de las empresas y la falta de oferta en la red “Made in Spain”.

Para ponernos en perspectiva, una empresa como NetFlix (plataforma de distribución audiovisual online) es imposible, dado que no existe posibilidad alguna de negociar los derechos de autor o cuantificar los mismos. Existe demanda de dicha plataforma, existen usuarios dispuestos a pagar por consumir contenido a buena calidad, pero es materialmente imposible plantear siquiera el proyecto, ya que la SGAE y cía ni se molestan en responder sobre el coste de dichos derechos de autor.

¿Qué nos encontramos nosotros? Una legislación pensada justo para lo contrario. En lugar de reformar las leyes sobre derechos de autor y acabar con el monopolio de las entidades de gestión para proliferen las distribuciones de contenidos, ponemos barreras. Esto implica que los usuarios paguen 10 dólares a RapidShare antes que 10 euros a “CineWeb SA” con domicilio en Madrid.

La segunda pata, la competencia fiscal y las barreras en leyes reguladas. Sobre la competencia fiscal entre territorios y la deslocalización de empresas en la red, ya lo comentamos hace tiempo. La fiscalidad de las empresas de la red debe ser equivalente a la irlandesa. Queremos que Google y Apple entre otras operen con sus domicilios fiscales en España, que generen empleo aquí y que las ventas que realizan en Europa tributen algo en España, mejor que nada, tal y como ocurre ahora.

Pero es que también nos encontramos con la pérdida de sectores como la ley del juego online que se está tramitando actualmente. Esta ley permitirá bloquear el acceso a usuarios a determinadas IPs y que convierte a los medios de pagos en “responsables de los gastos” que realizan sus usuarios. En lugar de favorecer la entrada de los operadores internacionales consolidados en el sector, los expulsamos de nuestro territorio.

El ejecutivo está a punto de aprobar una ley que excluye a los operadores actuales de juegos por la red para que empresas tradicionales puedan entrar en este sector. Se limitarán las licencias (malo, poca competencia) y se exigirá una tributación muy alta para aquellos que finalmente la consigan.

¿Qué va a ocurrir? Que desde que inventaron los proxies, las puertas en el campo no existen y en lugar de aplicarles fiscalidad reducida a las empresas de la red y distribuir los impuestos mediante tarifa plana (por ejemplo, pagas X euros por jugador en alta) aplicamos unas tarifas que excluimos a todas las empresas que operan hoy día. Una vez tengamos la ley, las empresas tradicionales que no se han subido a la red hoy día, cuando lo hagan se quejarán de que sus portales no funcionan y claro, la culpa, la piratería, los hackers o el toro que mató a Manolete.

Como vemos, los caminos que hemos emprendido con la red no persiguen que ésta sea un motor económico realmente dado que tenemos muchas más trabas que ventajas para operar en España y no favorecemos aspectos como la ampliación de la base de usuarios 24/7 conectados (tarifas disparadas y lentitud en redes), las políticas de exportación en pymes o la creación de nuevos modelos o formatos de negocio. En definitiva, en internet, como en otras áreas económicas, terminarán por comernos la tostada.

En El Blog Salmón | Internet representa el 2,2% del PIB y se multiplicará por tres en el 2015
Imagen | edans

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