A sus 39 años, el inversor Rubén Zaballos gestiona una cartera de 150 pisos, asume más de 100.000 euros mensuales en hipotecas y da trabajo a 60 empleados. Su caso, extraído de su aparición en el programa ‘La Mesa’ de Antena 3, ilustra la cara B de la crisis inmobiliaria: la de los propietarios que encuentran cada vez más dificultades para mantener sus viviendas en el alquiler residencial. Tras años apostando por los arrendamientos de larga duración con rentas baratas, en las que la media estaba en 300 euros al mes, este empresario cuenta que le gustaría seguir alquilando sus viviendas a familias. Sin embargo, también dispone de inmuebles destinados a apartamentos turísticos y explica las dificultades que ha encontrado con algunos inquilinos.
@lamesa_a3 Rubén Zaballos, propietario de 150 viviendas, nos ha dado su punto de vista como propietario sobre la crisis de la vivienda. Cada miércoles vive un nuevo programa de #LaMesa en Antena 3 y @atresplayer #TeleEnTikTok #QueVer #QuéVer #Antena3
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Por qué es importante. El testimonio de Zaballos llega en plena tensión política y social por la vivienda, después del desahucio de una anciana de 87 años en Madrid que movilizó a cientos de personas. El caso de Maricarmen generó una importante movilización alrededor de su vivienda. El Gobierno aprobó a finales de septiembre varios Reales Decretos-leyes con medidas sobre vivienda y alquileres, aunque algunas de estas medidas fueron posteriormente derogadas por el Congreso. Entre ellas se encontraban cambios relacionados con los alquileres de temporada y un límite extraordinario del 2% para determinadas actualizaciones de renta. El Ejecutivo volvió a aprobar nuevas medidas sobre vivienda el 6 de octubre, entre ellas el aumento del IVA de determinados alquileres turísticos al 10%.
Es el síntoma más visible de un mercado tensionado por los dos extremos
Para quienes asumen grandes estructuras de costes y de nóminas empresariales, la estabilidad del alquiler puede convertirse en una cuestión especialmente relevante. “A mí me encantaría seguir alquilando mis pisos residenciales a familias a larga duración”, explicaba el propio Zaballos durante su intervención. “De hecho, durante un tiempo lo hice, pero al final he tenido de todo. Tenía bien que okupas, okupas, centros de venta de droga y al final es que es imposible”. “Yo obviamente trabajo muchas horas a la semana y no puedo estar pendiente de que me salte una bombita en un piso”. Como ya anticipó El Blog Salmón al analizar la retirada de viviendas del mercado de larga estancia, algunos propietarios han optado por retirar sus viviendas del alquiler residencial para destinarlas al mercado vacacional o dejarlas vacías ante las dificultades de gestión.
En el caso de Zaballos, sus declaraciones muestran precisamente esa tensión entre mantener viviendas destinadas a familias y buscar fórmulas que reduzcan los problemas asociados a los alquileres residenciales. La cuestión es si las nuevas medidas conseguirán aumentar la protección de los inquilinos sin reducir todavía más la oferta disponible. La pregunta es si este blindaje normativo terminará dejando a los inquilinos con muchos más derechos sobre el papel, pero sin casas reales que alquilar. El tiempo nos lo dirá.
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