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El empresario tejano que amasó un 'ejército' de 90 coches de lujo gracias a un falso programa del Departamento de Defensa

Más de 90 coches exóticos y 13 años a la sombra: así cayó el 'bróker' tejano que estafó al calor de la seguridad nacional

El empresario tejano que amasó un 'ejército' de 90 coches de lujo gracias a un falso programa del Departamento de Defensa
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Redacción El Blog Salmón

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Clayton Lloyd Iley, un empresario de 41 años de Stephenville (Texas), acaba de ser condenado a 160 meses de prisión federal (más de 13 años) tras orquestar una estafa de más de dos millones de dólares. Iley, que operaba bajo el paraguas de una correduría de seguros y una supuesta empresa de contratistas militares, utilizó las identidades de sus propios clientes para levantar un imperio de asfalto. La colección consta de más de 90 vehículos exóticos y de colección, incluyendo un Lamborghini Aventador de 2012, un superdeportivo que con su motor V12 de 700 CV superaba en su día los 338.000 euros de precio base, varios Ferrari 488 y hasta camiones militares. Los vehículos serán vendidos para financiar la restitución a las víctimas.

Según detalla el Departamento de Justicia, podemos leer a través de Fortune, Iley no solo cobraba primas de seguros que jamás llegaba a tramitar, sino que utilizaba la información personal de esas víctimas para solicitar tarjetas de crédito a sus espaldas sin su conocimiento. Con ese dinero, financiaba gastos personales y vehículos, además de transferir fondos a otras empresas bajo su control, entre ellas Spartan Global Security, que operaba comercialmente como Black Eagle PMC. El fiscal federal Ryan Raybould advirtió de las consecuencias para quienes manipulan a las víctimas con esquemas fraudulentos y utilizan indebidamente sus identidades.

¿Un ‘ejército’ de papel?

Sin embargo, el verdadero gancho de esta ofensiva era el espejismo del patriotismo y la seguridad nacional. Iley prometía a los incautos jugosas rentabilidades a través de un supuesto programa de préstamos de “pagarés garantizados” del Departamento de Defensa de Estados Unidos, destinado a contratistas militares privados. Dicho de otro modo: vendía la ilusión de invertir en la maquinaria bélica estadounidense. Pero lo cierto es que ese programa jamás existió. El capital acabó utilizándose para gastos personales y para financiar los pagos relacionados con sus vehículos.

El caso muestra cómo los fraudes pueden apoyarse en la ostentación y en activos de alto valor para ocultar el origen del dinero. Ya en 2010, El Blog Salmón analizaba la naturaleza de los esquemas Ponzi, que requieren la entrada constante de capital para mantener el sistema. Hoy, los vehículos de muy alta gama siguen apareciendo en numerosos casos de fraude y blanqueo. Basta recordar cómo mafias especializadas ya logran hacer desaparecer Rolls-Royce y Lamborghinis antes de que lleguen a su destino mediante phishing y dobles intermediarios, un mercado paralelo que se nutre del mismo descontrol de activos tangibles que Iley supo explotar a nivel local.

El juez de distrito ha sentenciado a Iley a una década y media entre rejas, pero la verdadera batalla legal se libra ahora en los depósitos de incautación. El FBI ya ha asegurado la custodia de los primeros 22 vehículos, cuyo valor ha sido estimado en una horquilla de entre 1,8 y 3,1 millones de dólares, que serán vendidos para financiar la restitución. Quienes cayeron en la trampa no solo perdieron dinero, sino que también sufrieron las consecuencias del robo de sus identidades. Como bien recuerdan los expertos, un robo de identidad puede hundir la calificación crediticia de la víctima y provocar otras consecuencias financieras, un daño mucho más lacerante que el simple robo de efectivo. El ‘billete verde’ siempre deja rastro y, al final del día, la mastodóntica flota de este falso señor de la guerra texano terminará vendiéndose para contribuir a pagar las deudas del monstruo que él mismo creó.

Imagen de archivo | Mike Harvey Dela Cruz (vía Pexels)

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