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Yo quiero más deflación

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Con la información que está saliendo con el fin del año, seguimos viendo el pánico sobre la deflación y sobre que se nos está cayendo encima, con el sentimiento casi generalizado de que hay que hacer algo para evitar la caída de precios como sea. Parece que lo que más está impulsando al presidente del Banco Central Europeo (BCE) en su actitud agresiva en contra de los miembros del consejo del BCE que no quieren ver compras directas de bonos estatales por parte del BCE, es que piensa que con más inyecciones en los mercados, incluyendo compras de este tipo, resolverá el problema de la deflación.

La inflación, y la deflación, está calculada en base al promedio de una cesta de bienes y servicios de un consumidor típico y no tengo tan claro cómo está compuesta esta cesta, ya que muchas veces parece que los técnicos que se encargan, por ejemplo, en España del Índice de Precios al Consumidor, el IPC, viven en otro mundo que el resto de los mortales, cuando nos anuncian movimientos de precios que no se ven en la calle.

La realidad es que estamos viendo que distintos componentes de la cesta están experimentando cambios muy distintos y el resultado final, la inflación que nos anuncian, es sólo un promedio.

Según el instituto Bruegel en Bruselas, sólo el 30% de los elementos en la basket de la Unión Europea (UE) están viendo reducciones de precios, es decir, que el 70% de los elementos en la cesta están subiendo en precio y, como vemos en la tabla, a pesar de lo que estamos viendo en estos momentos, las expectativas de inflación en el futuro siguen en alza.

Como nos sigue diciendo Sr. Draghi, cuando anuncia el desarrollo de los precios, gran parte de la reducción de precios proviene de precios más bajos de la energía y de los alimentos.

Por otra parte, los cambios de precios no siempre se ven reflejados en lo que pagamos los consumidores. Por ejemplo, seguro que no soy el único que piensa que cuando el precio del petróleo sube vemos esas subidas reflejadas inmediatamente en el precio de nuestra gasolina. Sin embargo, cuando el precio del petróleo baja, que es lo que hemos visto durante ya muchos meses, las empresas suelen esperar antes de reducir los precios de gasolina, para no apresurarse y para ver por donde van los precios en el tiempo.

Es decir que los consumidores no vemos tanto las reducciones de precios que nos anuncian y viendo las subidas me hace pensar que no hay tanta deflación en el sistema como dicen los promedios de la cesta.

No entiendo a quienes han entrado en pánico por causa de la deflación diciendo que menores precios en energía y en alimentación es algo que deberíamos evitar y que debería preocuparnos. Eso si, si no eres uno de los enchufados con nuestros políticos en las empresas petroleras y de alimentación. Sólo hay que preguntarse a quién beneficia la subida de precios. ¿Por qué tanto afán por proteger a las empresas?

Por otra parte, no estaría nada mal preguntarse a quién beneficia las reducciones de precios, que es a nosotros los consumidores. Con las reducciones de sueldos experimentadas por la supuesta 'reforma laboral' y las mediocres ayudas que reciben los que no tienen trabajo, menores precios serían muy bienvenidos y muy necesarios.

Nos amenazan con la idea de que con la deflación las empresas no invertirán, como si ahora estuviesen invirtiendo. Pues no es verdad, con menores precios tendrán dos incentivos para invertir, primero, para aumentar la eficiencia y reducir sus precios y, segundo, para hacer frente a la creciente demanda. Menores precios, más inversión, más eficiencia, más productividad, más demanda, más puestos de trabajo y mejores sueldos, el círculo virtuoso que buscamos.

Como ya he dicho en estas páginas:

El sector de la tecnología ha sufrido deflación durante años y años, y no veo que le vaya tan mal.

Sigo repitiendo lo que he dicho en el pasado, un poco de deflación no nos vendría nada mal.

Otros que están impactados por la deflación son los deudores, que pierden, y los ahorradores, que ganan. También estos son impactos buenos ya que incentiva el ahorro sobre el gasto y, como el ahorro es mejor que el gasto, incluso en tiempos difíciles, eso es lo que buscamos.

Como nos ha dicho Aurelio el mes pasado en estas páginas:

A menores precios, mayor poder adquisitivo por parte de los consumidores y, por tanto, más compras. Que no nos líen con datos macroeconómicos para decirnos que la inflación controlada es buena y la deflación mala.

Como ya he dicho en estas páginas:

...los que menos tienen y los que sufren de ingresos fijos se benefician de la reducción de precios. Al contrario a lo que dice la gran mayoría, prefiero ayudar a los que menos tienen y a los que sufren de ingresos fijos, más que a otros.

En El Blog Salmón | Estallido de la burbuja del fracking acelerará deflación global, La sombra de la deflación sigue planeando sobre España, ¿deberíamos preocuparnos? y La inflación sigue en negativo, ¿deflación?

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