No distinguir riesgo y volatilidad puede hacerte perder mucho dinero cuando estás invertido

No distinguir riesgo y volatilidad puede hacerte perder mucho dinero cuando estás invertido
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Uno de los problemas de la inversión que tenemos los humanos es la adversión a las pérdidas. Los estudios Daniel Kahneman y Amos Tversky a finales de los años 70 indicaron que valoramos las pérdidas mucho más intensamente que las ganancias.

Esto hace que muchas veces tengamos comportamientos irracionales en la vida diaria, como por ejemplo estar contentos un rato al encontrarnos un billete de 10 euros en la calle pero estar varios días pensando en qué pudo pasar cuando hemos perdido 10 euros que teníamos en el bolsillo. Y en el caso de la inversión esta adversión a las pérdidas también nos crea comportamientos irracionales.

La inversión en renta variable

Esta adversión a las pérdidas hace que mucha gente no invierta su dinero en renta variable debido a los vaivenes de la bolsa. Por eso se suele preferir inversiones seguras, como los depósitos bancarios, a los fondos de inversión. Incluso en la situación en la que nos encontramos, con los tipos en el 0% y sabiendo que a largo plazo la bolsa da rentabilidad, las familias españolas siguen teniendo 960.000 millones de euros en depósitos y efectivo, un 40% de sus activos financieros (excluyendo inversión inmobiliaria).

En un entorno de tipos de interés ultra-bajos, la inversión debería enfocarse en renta variable. Históricamente está demostrado que a largo plazo la bolsa sube. Pero la adversión a las pérdidas hace que muchas veces escojamos la rentabilidad nula para proteger el dinero.

La volatilidad

El problema es que la inversión en bolsa tiene volatilidad. Es decir, aunque se sabe que la bolsa con el tiempo sube (como podemos ver en la siguiente gráfica), esta subida no es constante. Tiene subidas y bajadas y algunas de las bajadas pueden ser bastante pronunciadas.

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Rentabilidad de las distintas opciones de inversión

El mercado reacciona ante las malas noticias, hay pánicos y fiebres vendedoras. Pero mientras haya crecimiento económico la bolsa sube, las empresas (en su conjunto, no de forma individual) venden cada vez más y su valor sube.

Un inversor debe ser consciente de que existe volatilidad, y si no está especulando, si está invirtiendo a largo plazo, debe ignorarla y mirar simplemente los resultados a 5-10 años, cuando las estadísticas dicen que las bolsas suben con casi total seguridad.

El riesgo

El riesgo es, en cambio, la posibilidad de que las inversiones pierdan valor de una forma definitiva. Por ejemplo por haber invertido en una empresa o sector en decadencia (por ejemplo en los 80 en empresas que fabricaban máquinas de escribir y no sabieron reinventarse) o en empresas mal gestionadas (o incluso que falsean sus cuentas).

Para evitar el riesgo hay que estar bien diversificado, tanto en muchas empresas como en distintos sectores como en distintas regiones. Así se logra evitar el riesgo.

Ahora bien, aunque la volatilidad y el riesgo no es lo mismo, tener pánico ante un evento de volatilidad fuerte es en si mismo un riesgo. Es decir, si estando invertido la bolsa cae y el inversor vende, esa volatilidad se ha convertido en pérdidas.

Por tanto el inversor debe distinguir muy bien entre lo que es un evento de volatilidad y lo que es una materialización de un riesgo (haber invertido en empresas sin calidad). De lo contrario la volatilidad puede convertirse en pérdidas definitivas.

La adversión a las pérdidas hace que no nos llevemos bien con la volatilidad y que tomemos decisiones incorrectas, aún sabiendo que a largo plazo es buena idea no salirse del mercado cuando cae. Pero instintivamente tendemos a comprar caro (cuando todo sube y parece que la rentabilidad está garantizada) y a vender barato (cuando el mercado ha caído). Es mejor no intentar predecir, simplemente invertir cuando tenemos capital y mirar siempre a largo plazo, ignorando la volatilidad.

El mix entre distintos tipos de activos

Sin embargo es más fácil explicar la distinción entre volatilidad y riesgo y aleccionar que hay que ser fríos ante las caídas que hacerlo cuando estamos perdiendo el 30% del capital. Es por eso que no se recomienda estar invertidos 100% en renta variable.

La renta fija suele ser refugio ante las caidas de la bolsa, y aunque también suelen moverse en valor, su capacidad de generar rentas de forma periódica y tener un vencimiento para recuperar el capital hacen que sean más atractivas en tiempos complicados.

Este es el motivo para tener un mix entre renta fija y variable en una inversión. No es para obtener mayor rentabilidad ni para tener mayor diversificación. Es simplemente para tener menor volatilidad (a cambio, normalmente, de sacrificar rentabilidad).

Cuanto mayor sea la edad del inversor menor volatilidad se va a soportar, ya que cuando llega la jubilación llega el momento de ir desinvirtiendo y no puede ser que la volatilidad reduzca el capital justo cuando se va a empezar a vender. Y por eso, según la edad del inversor va avanzando, hay que aumentar la renta fija frente a la renta variable. No porque sea más seguro, simplemente porque en dichas edades la volatilidad se convierte en un riesgo ya que no se está mirando tanto al largo plazo.

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