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Energías renovables y el problema de diseñar la oferta desde arriba

Energías renovables y el problema de diseñar la oferta desde arriba
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Todo cambio de Gobierno implica una visión discrepante con las medidas del anterior Ejecutivo. Y el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, en materia de política energética, ha impulsado el Ministerio para la Transición Ecológica que lidera Teresa Ribera.

Las primeras declaraciones de Teresa Ribera han sido claras. España se unirá a una coalición de estados miembros que piden objetivos climáticos más estrictos en la Unión Europea. A día de hoy, el objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el bloque un 40% de los niveles de 1990 para 2030 y 80-95% para 2050.

En estos momentos el mix energético español obtiene un tercio de su electricidad de fuentes renovables, principalmente eólica, y más de una quinta parte de la nuclear. Teresa Ribera que trabajará para alcanzar el objetivo de la UE de tener al menos el 35% de su energía proveniente de fuentes renovables para 2030.

Mix

Objetivos energéticos para el Gobierno del PSOE

Si atendemos a programa electoral con el que el PSOE se presentaron en el año 2016, pusieron especial atención al concepto "Economía verde" a través de un Pacto de Estado de la Energía que se basa en los siguientes grandes ejes de actuación:

  • Comisión para la Transición Energética para desarrollar escenarios progresivos de reducción de emisiones de CO2.

  • Electrificación equilibrada en todo el territorio nacional, y las energías renovables.

  • Reducir la presencia de combustibles fósiles, mediante la restricción a las autorizaciones de nuevas prospecciones de gas y petróleo y prohibiendo el empleo de las técnicas de fractura hidráulica (fracking).

  • Se pretende revisar la decisión sobre la instalación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas y establecer un calendario de cierre de las centrales nucleares con 40 años de vida.

  • Presentar un Plan Estatal de Rehabilitación Sostenible de Viviendas y Edificios, y Regeneración Urbana, que tiene como objetivo pasar de las 23.000 viviendas/año rehabilitadas actualmente a 200.000 viviendas/año en 2025.

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¿Qué significa todo esto? La transición ecológica se traduce en establecer políticas de oferta pero desde arriba y centralizadas, para crear el mix energético que el regulador considere más deseable. Como veremos más adelante, repasando la etapa del Presidente Zapatero, el PSOE cometió graves errores en política energética que terminaron afectando gravemente al bolsillo de los consumidores vía la factura eléctrica. Habrá que esperar qué políticas pretende impulsar este ministerio para determinar su impacto.

ElPor otra parte, el deterioro del medio ambiente tiende a ser una consecuencia de no internalizar ciertos costes de la actividad empresarial o del consumo. Por ejemplo, en una fábrica cuya producción genera un subproducto desechable, si no se imputan los costes de reciclaje o almacenaje del subproducto, se está imputando un coste medioambiental distribuido a toda la sociedad.

Ahí la función pública y en especial, este ministerio, puede desarrollar un gran papel. Si este Gobierno pretende evitar este tipo de externalizaciones negativas, mediante la imputación directa del coste, claramente es un factor positivo para todos. No obstante, si el objetivo no es otro que promover impuestos medioambientales, sin criterio alguno más allá de los afanes recordatorios, será dañino tanto para el sector como para los consumidores.

Los errores de la etapa Zapatero

El último Gobierno del PSOE, encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, promovió un diseño de la oferta energética muy ambiciosa, buscando ajustarse a unas perspectivas de demanda que nunca llegaron. La generación de electricidad con fuentes de energía renovables experimentó un fuerte avance durante la vigencia del Plan de Energías Renovables 2005-2010, en especial en las áreas eólica, solar fotovoltaica y en solar termoeléctrica.

Este auge de la energía renovable fue promovido a través de unas jugosas subvenciones que justificaron como una manera de alcanzar una seguridad de suministro y garantizar una rentabilidad mínima a través de precios políticos. Las primas de renovables constituían un cargo al margen del funcionamiento del mercado cuyo precio resultante era el del mercado más una prima adicional de la diferencia hasta la tarifa regulada reconocida.

Por ejemplo, si en el año 2007 el precio del mercado mayorista era de 4 céntimos por KWh, el precio político para las eólicas se situaba entre 7,9 y 9,4 céntimos el KWh y para las fotovoltaicas, con potencia inferior a los 100 KW, se prometió un precio de 48,8 céntimos por KWh... El negocio estaba más que claro.

Debido a los incentivos generados por el poder político, se elevaron los costes del sistema eléctrico, exacerbando la presión sobre el déficit estructural de ingresos del sistema, el conocido como déficit de tarifa -diferencia entre las tarifas de acceso, que fija la administración y los costes regulados-.

Como se puede apreciar en la siguiente tabla, las primas a las energías renovables crecieron un 322% en la etapa de Zapatero. Bajo este concepto se justifica el 50% del incremento del coste de la energía entre los años 2003 y 2011.

Costes

Al finalizar el último año del Gobierno del PSOE, el total de producción España se situó en 268.052 GWh, cuyo precio medio se estableció en 80 euros/MWh. Con este precio, el coste total era 21.434 millones de euros que se repartirán por entre en el régimen ordinario y el régimen especial.

De este total, el consumidor terminaba pagando en concepto de mercado de generación 14.566 millones de euros correspondientes a 60 euros/MWh de precio medio. Esto implicaba una diferencia de 6.868 millones de euros (el 34% del total) que correspondían a las primas del régimen especial que se pagaban en la parte regulada para el consumidor.

El sobrecoste de las primas del régimen especial, y especialmente el de las tecnologías solares, suponían un elevado sobrecoste para todo el sistema y, a su vez, una baja contribución a la cobertura de la demanda. Como apunte interesante, tenemos el caso de las solares fotovoltaicas que se construyeron 3.243 megavatios, el 6% de la electricidad generada, pero a su vez se llevaban el 26% de las primas otorgadas.

Precio

Según la Comisión Nacional de la Energía (CNE), el último Gobierno del PSOE dejó un déficit de tarifa de 3.784 millones de euros y una deuda acumulada de 24.000 millones de euros.

La apuesta por el autoconsumo pero... ¿Cómo?

Si hay un punto interesante en el programa del PSOE, es la apuesta por el autoconsumo que supone todo lo contrario de planificar la oferta desde arriba... Descentralizar la producción eléctrica hacia los particulares. En concreto, el programa del PSOE especificaba lo siguiente:

Eliminar las trabas al desarrollo del autoconsumo energético, incluido el denominado “impuesto al sol”, contenidas en el Real Decreto sobre esta cuestión aprobado por el Gobierno del PP para promover así un marco regulatorio estable y propicio a la generación a pequeña escala, que suponga un gran impulso en la descentralización de la generación eléctrica, lo cual constituirá una gran fuente de empleo e impulso tecnológico.

Con la regulación del Real Decreto 900/2015, se estableció el llamado impuesto al sol, que básicamente se trata del peaje que deben hacer frente los grandes autoconsumidores que utilizan la red eléctrica como respaldado (no siempre hace sol para proveer de energía a las placas fotovoltaicas). Recordemos que las instalaciones de 10kW están exentas de pagar este impuesto.

Recientemente hemos conocido que la UE ha prohibido este impuesto en el conjunto de los estados miembros. Entonces, consecuentemente, se deberá explicar si los autoconsumidores que estén enganchados a la red eléctrica afrontarán, de alguna manera, los costes fijos y variables de la red o bien si serán el resto de usuarios/consumidores los que costearán el global del sistema, dejando a los autoconsumidores exentos de cualquier pago.

La cuestión esencial es cómo se termina desarrollando el autoconsumo y cómo debe contribuir el autoconsumidor a los costes del sistema eléctrico en el supuesto en que se encuentre conectado a la red. Se debe plantear si el autoconsumidor debe contribuir al coste del sistema eléctrico de la misma manera que el consumidor y, en especial, sobre qué energía/potencia se aplica. Como resultado tendríamos las siguientes opciones:

  • Importe fijo vinculado a la potencia instalada (o contratada).
  • Importe variable vinculado a la energía generada (o consumida).
  • Importe que incorpore una parte fija y variable.

Mientras el poder político discute cómo debe regularse el autoconsumo, el mercado ya ha hecho su parte. La buena noticia para los autoconsumidores es que desde el año 2007 los precios de los paneles solares se han reducido de manera relevante, un 85%, lo cual es un elemento positivo para universalizar el autoconsumo y promover un entorno de oferta energética, descentralizadamente.

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