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Después de 92 años, Alemania termina de pagar la guerra

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De acuerdo a lo que señala la revista alemana Bild, la Primera Guerra Mundial termina oficialmente este fin de semana, cuando Alemania pague la última cuota de los intereses que debe por los préstamos que tomó en la década de 1930 para pagar las indemnizaciones, o Reparaciones de Guerra a las potencias aliadas.

Eso fue lo que se acordó en el Tratado de Versalles de 1919, pese a las protestas de quien era el principal responsable del Tesoro Británico en la Conferencia de Paz de París, John Maynard Keynes, que renunció a este cargo en junio de 1919 al rechazar la magnitud de las demandas impuestas a Alemania en Versalles. A los pocos meses, Keynes publicó Las consecuencias económicas de la paz, en la cual advertía que dichos pagos draconianos podían desmoralizar a toda Alemania y llevarla a provocar, en venganza, otra guerra, tal como ocurrió. Esto es parte del texto profético:


“Si lo que nos proponemos es que, por lo menos durante una generación Alemania no pueda adquirir siquiera una mediana prosperidad; si creemos que todos nuestros recientes aliados son ángeles puros y todos nuestros recientes enemigos, alemanes, austríacos, húngaros y los demás son hijos del demonio; si deseamos que, año tras año, Alemania sea empobrecida y sus hijos se mueran de hambre y enfermen, y que esté rodeada de enemigos, entonces rechacemos todas las proposiciones y particularmente las que puedan ayudar a Alemania a recuperar una parte de su antigua prosperidad material. (...).

Si tal modo de estimar a las naciones y las relaciones de unas con otras fuera adoptado por las democracias de la Europa occidental, entonces, ¡que el Cielo nos salve a todos¡ Si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará.”
J. M. Keynes. Las consecuencias económicas de la paz. 1919.

La desmoralización y el resentimiento público fue explotada por Adolf Hitler, quien veinte años más tarde inició una nueva guerra y dejó de pagar los cargos de la primera. En dinero actual, esa suma equivale a 22.000 millones de dólares, y es evidente que podría haberse pagado mucho antes de no mediar la aventura bélica de Hitler. Este domingo, coincidiendo con los 20 años de la unificación alemana, y 92 años después del fin de la Primera Gran Guerra, se cierra el ciclo.

La injusticia en las "reparaciones" de guerra

La idea de los pagos por reparaciones de guerra no es nueva. Roma exigió fuertes indemnizaciones a Cartago después de las guerras púnicas en el siglo II antes de Cristo. Sin embargo, hoy prima el sentimiento de que hay una injusticia en este hecho, dado que en la práctica quienes pagan no son los responsables, y el pago le corresponde a la nuevas generaciones.

Uno de los ejemplos más elocuentes de esta forma de injusticia lo constituyen las reparaciones que Haití debió hacer a Francia tras su independencia en 1804. Haití fue obligada a compensar a Francia por la pérdida de esclavos y de los beneficios que otorgaba la conquista. Durante décadas estos pagos llegaron a ser el 80% del presupuesto de Haití, y Haití debió endeudarse con préstamos externos para enfrentarlos. Esto explica la pobreza de ese país, que solo en 1947 (siglo y medio más tarde), terminó de pagar los intereses por los préstamos pedidos para enfrentar los pagos a Francia.

Esto hizo que tras la Segunda Guerra Mundial se aplicara otro sistema. Los cargos a Alemania fueron exigidos en maquinarias, fábricas, patentes, conocimiento y propiedades. Las fábricas se trasladaron a Francia o el Reino Unido, y se recopiló la información y los conocimientos tecnológicos y científicos en la idea de que el desarrollo económico compartido otorgaba más beneficios que el castigo monetario.

Otro enfoque fue el que se aplicó tras la Guerra del Golfo Pérsico. Aqui las Naciones Unidas exigieron a Irak que los pagos por las indemnizaciones tras la invasión a Kuwait no debían expresarse en una suma en efectivo sino limitarse al 30% de sus ingresos en el marco del programa “petróleo por alimentos”. En este caso se buscó dar prioridad a las demandas concretas de la gente por sobre las demandas de los gobiernos y las empresas.

En todas estas nuevas ideas ha primado los criterios aportados en Las consecuencias económicas de la paz. Los costos de las reparaciones de guerra son equivalenes a los de una catástrofe y obligan a enormes pagos en momentos en que la economía se encuentra deprimida y no tiene la capacidad de generar recursos abudantes. La pobreza de Haití es uno de los casos más emblemáticos y este hecho (la liberalización de la esclavitud y la independencia de Haití que comenzó en 1791) es para algunos el origen de la dialéctica del amo y el esclavo desarrollada por Hegel en la Fenomenología del Espíritu (1807).

Más información | Telegraph

Imagen | Jeff Kubina

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