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Así es el impacto de los festivos en la economía

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Millones de trabajadores están aún recuperándose del puente de cuatro días de Semana Santa. Aunque a la gran mayoría se le habrán quedado cortos, ya tenemos el puente de Mayo a la vista. Precisamente, una de las quejas recurrentes sobre los problemas estructurales de la economía española es que hay demasiados puentes y festivos. La crítica está fundamentada: España es uno de los países de la Unión Europea con más feriados, con 14, a la par con Suecia.

En el otro lado del espectro europeo se sitúan los Países Bajos, Inglaterra y Gales, con tan solo ocho días festivos, aunque la mayoría del continente se sitúa en el término medio, entre diez y doce. Parece razonable pensar que a mayor número de festivos, mayor impacto negativo en la economía. Teniendo en cuenta que el año tiene unos 260 días excluyendo sábados y domingos, el coste de cada día extra de 'parón' sería de aproximadamente el 0,4 % del PIB.

Pero las cosas no son tan sencillas. Aunque gran parte de la actividad económica se paralice durante los días libres, estos tienen un impacto positivo en sectores como turismo y hostelería, además de otros aspectos menos tangibles como la motivación de los trabajadores o la conciliación familiar. ¿Se puede realmente medir el impacto de los días festivos en la economía?

El experimento de los festivos monárquicos en el Reino Unido

Isabel II

En las primaveras de 2011 y 2012, los británicos tuvieron la suerte de contar con un festivo extra: la boda del príncipe Guillermo y el jubileo de diamante de la reina Isabel II tras 60 años en el trono. Esta excepcionalidad permitía medir el impacto de un día libre adicional, comparando con otros años. Los centros de estudios económicos advirtieron de la posibilidad de una caída del PIB en el segundo trimestre del año asociada a la pérdida de un día laborable, en una economía que en aquel momento se encontraba en recesión.

Las estimaciones realizadas arrojaron resultados en torno a 2000 millones de libras en pérdidas asociadas a estos festivos extraordinarios (poco más del 0,1% del PIB), aunque con márgenes de error tan grandes que el impacto real podría incluso llegar a haber sido positivo según algunos análisis. Desde entonces los ingleses y galeses han vuelto a sus ocho festivos anuales, mientras que en Escocia e Irlanda del Norte tienen la suerte de contar con alguno adicional.

El recorte de festivos en Portugal

Antes de la crisis, los trabajadores portugueses disfrutaban del mismo número de días feriados que los españoles. En 2011, los duros recortes impuestos por la troika al entonces primer ministro Passos Coelho supusieron –entre otras cosas– la reducción del número de festivos a diez, suprimiendo celebraciones como la del día de la Independencia. Este recorte pretendía ser una forma de devaluación interna: ante la imposibilidad de bajar los salarios reales vía devaluación de la moneda, la reducción de festivos conseguía el mismo efecto de forma encubierta (al imponer más horas de trabajo al mismo precio).

La economía portuguesa logró contener su caída, pero el huracán de recortes que sufrió Portugal durante aquellos meses hace difícil aislar la influencia que la supresión de los festivos tuvo en dicha recuperación. La llegada del actual gobierno de izquierdas supuso la reversión de algunos de los recortes más impopulares y se recuperaron los festivos suprimidos. Desde 2016, los 14 festivos (en realidad 13 más uno opcional) han vuelto al calendario laboral luso, sin que se haya paralizado la mejora de la economía portuguesa.

Los festivos fijos fomentan la planificación económica y las relaciones sociales

Aunque al final lo que cuenta es el número total de días libres de los que disfrutan los trabajadores, el hecho de que parte de ellos sean fijos tiene beneficios económicos concretos, fundamentalmente la planificación del ocio, que redunda en la eficiencia de sectores económicos relacionados con el mismo (por ejemplo, las zonas turísticas saben de antemano en qué fechas concretas tendrán picos de ocupación).

Ebs Festivos

Esta coordinación del ocio asociada a los festivos fijos tiene ventajas más allá de las puramente monetarias. Un estudio de 2005 analizó datos de 5400 hogares alemanes para comparar el impacto social de los festivos entre diferentes länder (el número de festivos varía en cada estado). La conclusión era clara: había una correlación positiva entre el número de festivos y el tiempo dedicado a socializar también en días laborables. La existencia de más días libres comunes ayuda a cultivar más y mejores relaciones sociales, lo que después se refleja a lo largo del año (en la tabla adjunta, länder type indica el número de festivos adicionales sobre el mínimo, y los números representan los minutos dedicados a cada actividad).

Un rápido repaso por el mundo

El número y naturaleza de los días festivos varía enormemente alrededor del mundo, pero no deja de ser curioso que los dos extremos se sitúen en dos países tan cercanos cultural y geográficamente como México y Colombia. México es el país del mundo con menos días festivos, Colombia el que más. Países como India y Sri Lanka tienen también un elevado número de feriados (aunque muchos de ellos son religiosos y aplican solo a determinadas comunidades). En muy destacada posición una nación con fama de trabajadora como Japón, con 16 festivos.

Ebs Publicholidays Imagen de Jakub Marian - jakubmarian.com

Dentro del continente europeo, destacan en cola los ya mencionados casos de Países Bajos y Reino Unido. En el caso británico, estrictamente hablando no hay días libres fijos obligatorios, los feriados pueden ser laborables dependiendo de la empresa, siempre que el trabajador disponga de otro día libre a cambio. Hay que mencionar también la existencia de festivos locales y regionales que no siempre están contabilizados, por ejemplo, en algunos cantones de Suiza se llega a los 16 días festivos (en España, los 14 festivos ya incluyen dos días locales y uno autonómico).

Los datos de Europa y el resto del mundo indican que apenas hay correlación entre más (o menos) días festivos y mejor (o peor) desempeño económico. La existencia de puentes y festivos seguirá enfrentando a las patronales que quieren reducirlos y los sindicatos que quieren aumentarlos, pero la amenaza de que se recorten parece, de momento, lejana.

En El Blog Salmón | Seguiremos teniendo puentes

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