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Crisis energética: ¿debemos fomentar la investigación pública?

Crisis energética: ¿debemos fomentar la investigación pública?
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Cuando hablamos de energía no sólo hay que tener en cuenta criterios económicos, ya que la economía muchas veces se enfrenta al corto plazo. También hay que mirar razones medioambientales, políticas y tener una visión a largo plazo. Ayer se publicó que aumentan las críticas al ITER, el reactor de fusión nuclear experimental que se está construyendo con dinero público al sur de Francia, ya que la inversión que se está realizando es muy alta, 15.000 millones de euros, y se ha multiplicado por tres respecto a las previsiones iniciales.

Las críticas vienen por dos lados: primero, por parte de científicos prestigiosos que creen que la inversión es excesiva para una tecnología que está en pañales. Esto resta gasto en otras áreas de investigación energética. Y por otro lado de ecologistas que dicen que la solución a los problemas energéticos está en las renovables, que ahora mismo ya generan energía sin ningún tipo de experimentos.

Primero, ¿en qué consiste la fusión nuclear? A pesar de que la palabra nuclear atrae rechazo, porque lo asociamos a radiación, la fusión nuclear es limpia, no genera residuos. Consiste en convertir hidrógeno en elementos más pesados. En este proceso se genera mucha energía. Lo malo es que para lograrlo debemos tener mucho calor. Es un proceso que se produce en el Sol así que nos podemos imaginar las condiciones necesarias. Lo bueno es que hidrógeno hay mucho en la Tierra, descomponiendo agua. Y la energía es muy limpia, no dejando residuos. Lo malo es que descomponer el agua y crear las condiciones para que haya fusión requiere un gran gasto energético, así que lograr sacar más energía de la que usa el sistema es el reto. Los experimentos son muy avanzados y requieren mucho dinero, que únicamente se pueden permitir los Estados (es más, en un proyecto internacional debido a la gran inversión necesaria).

Si sale bien tendríamos una fuente de energía prácticamente inagotable, barata y muy limpia. El coste es tener que realizar costosas inversiones de dinero público. Ese dinero se puede invertir ahora en crear centrales renovables que producirían energía desde ya. ¿Es rentable dicha inversión pública?

Hay otro factor aún más importante. Lo que es realmente barato ahora mismo para generar energía es quemar hidrocarburos (petróleo, carbón, gas natural). Si queremos una visión puramente económica, hagamos eso. Pero el problema de este enfoque es que a largo plazo es poco sostenible, ya que dañamos el medio ambiente y además los combustibles suelen estar en manos de países inestables que pueden hacer que haya variaciones en los precios muy grandes que provoquen trastornos económicos mundiales. Además los combustibles se agotan (al menos en las zonas de más fácil extracción) con lo que el coste energético aumentará progresivamente.

Si dejamos al mercado decidir, se inclinaría por combustibles fósiles. Esto traería problemas en el futuro. Las renovables son buenas, aunque en la actualidad tienen un precio superior a los combustibles fósiles. Según estos se vayan agotando, serán rentables. Pero la fusión sería una fuente barata e inagotable.

Mi conclusión es que sí hay que dejar que haya investigación pública en fuentes de energía alternativas, como es la fusión. No por ello hay que recortar investigación en otro tipo de energías, ya que no está demostrado que la fusión logre darnos energía. Y si lo pensamos, 15.000 millones de euros en un proyecto de 10 años no es tanto dinero, sobretodo cuando hay tantos países detrás de él. Nos jugamos mucho, y hay que tener cubiertas todas las posibilidades.

Vía | La Vanguardia
En El Blog Salmón | España sigue entre los líderes en energía eólica, Francia gana el proyecto ITER
Imagen | Moe

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