La inflación se está disparando en Estados Unidos, España y el resto del mundo: por qué muchos nos estamos empezando a preocupar

La inflación se está disparando en Estados Unidos, España y el resto del mundo: por qué muchos nos estamos empezando a preocupar
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La pandemia de coronavirus está disminuyendo, pero es posible que la nueva normalidad no se vea igual que en 2019. Y es que ya estamos viendo una presión al alza en los precios de algunos bienes, la inflación se está despertando y a ello contribuirán los diferentes planes de gasto que se están desplegando confluyendo con la realidad de la subida de las materias primas.

En Estados Unidos estamos viendo que su IPC aumentó un 5% en los 12 meses hasta mayo, marcando el mayor aumento anual desde agosto de 2008. El IPC subyacente que excluye los precios de los alimentos y la energía, aumentó un 3,8% interanual.

En este contexto debe moverse España que el último dato del IPC del mes de mayo subió un 2,7% en su variación anual. Se trata de la tasa más alta del índice general desde febrero de 2017.

Este dato llama la atención si lo comparamos con e la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) aumenta dos décimas hasta el 0,2%, con lo que se sitúa dos puntos y medio por debajo de la del IPC general. Es la mayor diferencia entre el índice general y la subyacente desde que se comenzó a publicar esta última, en agosto de 1986.

¿Qué sucede? Hablemos de la coyuntura

Para explicar la gran volatilidad existente en el nivel de los precios debemos decir, en primer lugar, que la pandemia ha estado asociada a un ciclo significativo de los precios del petróleo, que cayeron desde aproximadamente 70 dólares a principios de 2020 hasta menos de 20 dólares a finales de abril de 2020, y después se recuperaron hasta aproximadamente los niveles de enero de 2020. El barril de brent ya ha vuelto por encima de los 70 dólares.

Crude Oil

La introducción en enero de 2021 de un impuesto al carbono aplicable a los combustibles líquidos y al gas en Alemania también contribuyó notablemente al repunte de los precios de la energía. La energía es el claro factor coyuntural y estamos más próximos a una inflación de costes que a factores propios de la demanda por la reabsorción gradual de la holgura en los mercados de trabajo y de productos, en línea con la recuperación de la lenta recuperación de la demanda general.

Los salarios no están apretando. Los mercados de trabajo aún revela una elevada incertidumbre en relación con las perspectivas de empleo. Aunque el aumento del desempleo se ha visto limitado por el amplio apoyo fiscal prestado a las empresas y a los trabajadores, la tasa de paro enmascara una considerable migración directa del desempleo a la inactividad, por un lado, y el salvavidas que proporcionan las importantes medidas de retención del empleo, por otro.

También se incorpora un factor por la composición de los índices. Se desplomó el gasto en turismo, viajes y hoteles, mientras que aumentó el gasto en artículos para trabajar, estudiar o hacer ejercicio en el hogar, así como en alimentación. Dado que este índice se ajusta en enero de cada año para tener en cuenta la composición del gasto en el ejercicio anterior, se da un peso mayor a los sectores que experimentaron un aumento del gasto.

Los bancos centrales no van a trabajar contra la inflación

Desde el punto de vista de la Reserva Federal, no hay razones por las que preocuparse. Aseguran que la inflación quedará por encima del 2% "durante algún tiempo" pero, por su parte, se busca alcanzar el máximo de empleo y crecimiento económico vigilando la inflación.

Sobre la inflación explican que dado que la inflación ha estado persistentemente por debajo de la meta del 2% en el largo plazo, se tratará de lograr una inflación moderadamente por encima del de esos niveles durante algún tiempo, de modo que la inflación promedie el 2% a lo largo del tiempo y las expectativas de inflación a más largo plazo permanezcan bien ancladas.

En consecuencia, sus condiciones financieras generales siguen siendo acomodaticias. Mantienen el rango objetivo para los tipos de interés en el 0%-0,25% y esperan que sea apropiado mantener este rango objetivo hasta que las condiciones del mercado laboral hayan alcanzado niveles consistentes.

Van a seguir incrementando sus tenencias de valores del Tesoro en al menos 80.000 millones de dólares por mes y de valores respaldados por hipotecas de agencias en al menos 40.000 millones por mes hasta que se haya logrado un progreso sustancial hacia los objetivos máximos de empleo y estabilidad de precios.

El diagnóstico por parte del BCE es equivalente. No hay que alarmarse porque la inflación y registraría un pico del 1,9 % en 2021, impulsada por factores alcistas transitorios, antes de volver a tasas del 1,5% y el 1,4% en 2022 y 2023, ya que las presiones sobre la demanda siguen siendo débiles y se asume que los precios del petróleo descenderán. Sin embargo, en tan solo un trimestre se han revisado al alza la evolución de los precios para este año en 0,4 puntos porcentuales, lo que evidencia la velocidad con la que se están moviendo los precios.

Iapc

La inflación general en forma de U invertida en 2021 refleja la reversión de la rebaja del IVA en Alemania, el repunte de la tasa de variación de los precios de la energía debido a fuertes efectos de base, y un aumento de los costes de las materias primas asociados a disrupciones de oferta.

Alemania es quién estaría más interesada en vigilar la inflación. Su IPC se acelera a 2,5% interanual en mayo desde el 2% en abril, el nivel más alto desde 2011 y mucho más rápido de lo esperado 2,3%.

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Por parte del BCE, seguimos con tipos al 0% y las compras netas en el marco del programa de compras de activos continuarán a un ritmo mensual de 20.000 millones de euros. Se mantiene la expectativa de que las compras mensuales netas prosigan durante el tiempo que sea necesario para reforzar el impacto acomodaticio de sus tipos oficiales y que finalicen poco antes de que comience a subir los tipos de interés oficiales del BCE.

Pero no hay que ser ajenos a este movimiento. Existe un movimiento coyuntural vinculado a los precios de la energía, pero otro con un enfoque más a medio y largo plazo ligado al gasto gubernamental elevado y la política monetaria ultra laxa. Este es el que debería centrar las preocupaciones porque podría generar movimientos adversos, ya que se están creando condiciones similares a episodios anteriores en las décadas de 1940 y 1970.

El Europa tenemos factores estructurales que invitan a pensar en la inflación. A la ya conocida "japonización" de nuestro BCE con tipos al 0% y programas de compras recurrentes, debemos de añadir los planes de gasto que se impulsarán de hasta 1,8 billones entre 2021 y 2027: Marco financiero plurinacional (1,07 billones) y Next Generation EU (750.000 millones de euros).

Gasto Ue

¿Combatir la inflación? La forma silenciosa de traspasar la deuda a diferentes colectivos

El Estado se ha estado endeudando de una manera constante desde la crisis de 2007-2008, una acumulación de déficits públicos que han atacado la estabilidad presupuestaria. Los gobiernos han apostado, de manera recurrente, por la deuda como una manera de sufragar los costes de la crisis y mantener los altos volúmenes de gasto público.

Hoy la relación de la deuda pública sobre PIB en la Eurozona es del 100% y en España, en particular, ya es del 120% (35 puntos porcentuales más desde 2019). Por lo tanto, existen incentivos por parte de los diferentes gobiernos en que aparezca la inflación para devaluar esa deuda.

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Este riesgo de inflación supone un efecto regresivo en las familias de menores ingresos y en las personas mayores de la sociedad. Esto sucede cuando los precios de los alimentos y los servicios domésticos, como el agua y la calefacción, aumentan a un ritmo rápido.

Debido a la existencia de sistemas impositivos progresivos, si los salarios incrementan su valor nominal al ritmo de la inflación, muchos salarios aun manteniendo el poder adquisitivo se dirigirán a tramos superiores en el que el tipo de gravamen es superior y se incrementará la fiscalización de los salarios.

Los ahorradores ya habían visto como los bancos les estaban azotando con las comisiones bancarias o las exigencias de mayores compromisos con la entidad para que los costes. Dejar ir la inflación supondrá la devaluación de sus ahorros.

Los inversores se enfrentan ya a un mercado con las valoraciones solo comparables al año 2000 con la burbuja punto.com y una rentabilidad negativa en el mercado de deuda, pocas opciones les quedan. Una inflación estructural no permitirá que se dirijan a opciones conservadoras, sino que se pretende catalizar los riesgos existentes. De hecho, ante esa presión inflacionista, los tipos reales negativos se han hundido.

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