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¿Cómo enfrentará la OPEP el deterioro de su poder en los próximos años?

¿Cómo enfrentará la OPEP el deterioro de su poder en los próximos años?
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La OPEP tiene frentes abiertos por todos lados que cuestionan el poder de esta organización que busca maximizar los ingresos provenientes del crudo.

Se plantea una coyuntura complicada por la actual situación de crisis económica global y, por otro lado, cada vez el petróleo tendrá una menor importancia en el mix de producción global en el que Estados Unidos le gana terreno, un cambio estructural de fondo.

A corto plazo, vemos que aumento de la oferta de petróleo de la OPEP y de los Estados Unidos, junto con el estancamiento de la economía y la recuperación de la demanda de crudo, han hecho que la estructura del mercado de futuros vuelva a indicar un superávit, observado por última vez durante el colapso del petróleo en abril y mayo en medio de la pandemia de coronavirus.

Esta evolución es un dolor de cabeza para la OPEP, que esperaba que la demanda se recuperara más rápidamente tras una ronda de recortes récord de la producción mundial. El grupo tendrá que considerar nuevos recortes de la producción o tolerar durante más tiempo la reducción de los precios del petróleo.

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El problema existente es que las tasas récord de infección por coronavirus y de mortalidad en los Estados Unidos y en algunas otras partes del mundo que están viendo la segunda oleada, y alimentan los temores de nuevas restricciones que afecten aún más a la demanda de crudo.

Para este año, se espera que la demanda mundial de petróleo sea un récord de 9,3 millones de barriles diarios más baja en que en 2019, principalmente porque las medidas de contención en 187 países detuvieron la movilidad global.

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Pero si a corto plazo tienen un problema de demanda, a largo plazo se plantea un problema estructural sobre el mix energético global, en el que cada vez veremos que el petróleo tiene un menor peso y, dentro de la producción de crudo, el fracking estadounidense está en un auge sostenido por la eficiencia del proceso extractivo que permite que, aun con precios bajos, la actividad sea rentable.

Si hablamos de la OPEP+ (formada por los países que integran la OPEP y Rusia) la Agencia Internacional de Energía proyecta que la participación sobre la producción del petróleo global cae al 47% en 2030, desde el 55% a mediados de la década de 2000, lo que implica que los esfuerzos para gestionar las condiciones en el mercado del petróleo podrían enfrentar fuertes vientos en contra. Las presiones sobre los ingresos por hidrocarburos de algunos de los principales productores del mundo también subrayan la importancia de sus esfuerzos por diversificar sus economías.

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Cualquiera sea el camino que siga el sistema energético, el mundo todavía depende en gran medida del suministro de petróleo de Oriente Medio. La región sigue siendo, con mucho, el mayor proveedor neto de petróleo para los mercados mundiales, así como un importante exportador de gas natural licuado.

La baza más fuerte para el núcleo duro de la OPEP la tenemos en el Estrecho de Ormuz, conserva su posición como arteria crucial para el comercio energético mundial, especialmente para países asiáticos como China, India, Japón y Corea que dependen en gran medida del combustible importado. En el escenario de políticas declaradas, el 80% del comercio internacional de petróleo termina en Asia en 2040, impulsado en gran parte por una duplicación de las necesidades de importación de la India.

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La OPEP está y estará perdiendo poder a causa de Estados Unidos y su fracking. Su producción se mantiene alta durante más tiempo, remodelando los mercados globales, los flujos comerciales y la seguridad del suministro. El crecimiento anual de la producción estadounidense se desacelera desde el ritmo vertiginoso observado en los últimos años, pero las estimaciones oficiales actualizadas de los recursos subyacentes significan, no obstante, que Estados Unidos representa el 85% del aumento de la producción mundial de petróleo hasta 2030 en el escenario de políticas declaradas, y el 30% del aumento de gas.

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La OPEP+ perderá cuota y vemos como se refuerza la posición de Estados Unidos como exportador de ambos combustibles. Para 2025, la producción total de esquisto (petróleo y gas) superará la producción total de petróleo y gas de Rusia.

Además, estructuralmente el modelo energético cambiará. Las actuales proyecciones apuntan a que uso de petróleo en los automóviles alcanzaría su punto máximo a finales de la década de 2020 y durante la de 2030, la demanda aumenta en solo 0,1 mb/d en promedio cada año.

En el Escenario de Desarrollo Sostenible, las intervenciones políticas diseñadas llevan a un pico en la demanda mundial de petróleo en los próximos años. La demanda cae más del 50% en las economías avanzadas entre 2018 y 2040 y un 10% en las economías en desarrollo.

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Para más detalle, las reducciones en el uso de petróleo en el transporte por carretera son particularmente significativas. Para 2040, el 50% de los automóviles se espera que sean eléctricos, al igual que la mayoría de los autobuses urbanos.

No estamos hablando de "un pico definitivo" en el uso de petróleo en general, ya que hay aumentos continuos en los sectores de petroquímicos, camiones y transporte marítimo y aviación. Los mayores aumentos en la producción entre 2018 y 2040 provienen de Estados Unidos, Irak y Brasil, mientras que la participación en la producción de petróleo de los países de la OPEP+ cae al 47% durante gran parte de la década de 2020, un nivel no visto desde la década de 1980.

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